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"Y tú más"

Wednesday, February 20, 2013



En las peleas lingüísticas de los niños siempre destaca la estrategia del "y tú más".

Todo debate infantil o adolescente puede comenzar, por ejemplo, con el "esto es mío" y, en un momento dado, aparecerá el consiguiente "pues anda que tu". El debate transcurre por caminos más o menos violentos, a su manera, hasta que uno gana o el otro se enfada y se lleva el balón.

Esto que ahora nos puede parecer más o menos gracioso, por superado, se está convirtiendo en habitual, desgraciadamente, en el vil mundo de esos desgraciados que tenemos por gobernantes.

Asistimos perplejos a debates pueriles de señores y señoras que ya han dejado de serlo físicamente, pero lamentablemente siguen en la edad del "y tú más" y el “pues anda que tú” . Y reconozco que me encanta la ignorancia y la transparencia con que los niños discuten; para ellos no deja de ser más que un juego, donde la trascendencia del resultado, no va más allá de unos días de enfado y luego no ha pasado nada, en el sentido literal de la realidad.

Pero estos personajes públicos, esperpénticos, juegan a “a ver quién la tiene más grande”. Se amparan en el privilegio del mandato democrático obtenido, para establecer comparaciones siempre beneficiosas para ellos. El problema radica en que esas comparaciones, aunque se establecen entre "iguales", perjudican siempre seriamente a los que no tienen esos privilegios, es decir, a los ciudadanos.

Abusan de las prebendas (en este caso no arbitrarias) para lucrarse desorbitadamente, utilizando cualquier fondo monetario, pero, a ser posible, siempre de ese que nos obligan a llenar a los ciudadanos cada vez más insolventes. Cuando se destapa la caja de Pandora, ellos siempre dicen "y tú más" o "pues anda qué tu".

Pero hete aquí que ya no les vale con tenerla más grande que sus colegas de foro, ahora también quieren tenerla más grande que nadie. Han pasado al "ni te digo que sí ni te digo que no, sino todo lo contrario, pero yo no he sido"; el culpable siempre es alguien que no está invitado al juego, pero pasaba por allí y ha visto que se estaba haciendo trampas y se ha chivado. Abusando de las frases hechas, "lanzan balones fuera" pero intentando que golpee a alguien, para que el saque de fuera de banda siempre les beneficie. Y si eso no es suficiente, se colocan todos debajo de la portería para que no les metan gol y sin tener ni idea de a qué deporte están jugando.

Cuando les llega su inmundicia a las comisuras de los labios, se sacuden y se arriman a los insolventes para limpiarse, en lugar de comerse sus propios desperdicios y salir fuera y alejarse para que se quite el olor. Traspasan su mierda, con derecho a renovar el negocio, pero quedándose los beneficios, con todo el derecho que se piensan que tienen por mandato democrático.

Cada vez más, asistimos impotentes a las creaciones de "cortinas de humo", antes sutiles, ahora descaradas. Ahora ya da igual a quien salpique, mientras no sea a ellos. No tardaremos en comprobar un absurdo corporativismo político en el que se defiendan entre sí, cuando comprueben que su crédito se ha acabado. Todos con la espalda en la pared, todos defendiendo lo indefendible, todos clamando que ellos no han sido, que ellos la tienen más grande, que no sabía la mano derecha lo que hacía la izquierda, que todo es mentira. Se agarran al clavo ardiendo y se funden con él impidiendo que los separen. Ayer día 20, a los nuestros, les han dado un ejemplo de honestidad, en Bulgaria, pero eso parece que no va con ellos.

Y cuando llegue la hora de dar explicaciones, se "saldrán por la tangente", generando más inmundicia y cada vez peor porque ya sabemos que mienten. Nos darán un caramelo amargo para saciar el hambre, mientras preparan unos lujosos manjares, para ellos, para la maldita clase política. Un caramelo escaso para engañar algunos, el resto seguiremos con la boca abierta, esperando, viviendo en la inopia.

Mientras tanto nosotros, los insolventes, gritamos con voz sorda, moviendo solo la boca en la canción reivindicativa, por si acaso salpica, porque donde dije digo ahora no debo decir Diego, porque en el fondo somos unos malditos conformistas, que pensamos que no hay solución, porque ellos siempre la tienen más grande. Eso sí, no paramos de alabar a los valientes que hacen algo, a los que dan la cara, a los que saben decir que no. Estamos esperando a que nos toque a nosotros y luego pediremos ayuda a los valientes.

Va siendo hora de que, de una maldita vez, tomemos conciencia de lo que está sucediendo, de lo que nos está sucediendo y comencemos a mover ficha cada uno con su esfuerzo, porque hasta ahora (y ya va siendo hora), no hemos hecho nada quizá esperando a que en las siguientes elecciones, no vaya nadie a votar y demos por solucionado el problema.

No dejemos que la pandilla del "y tú más" nos pueda. Esta lucha no es un juego infantil en la que si me enfado me llevo el balón. Ellos ya no tienen dignidad, al menos conservemos la nuestra, mientras podamos.

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